PRECIOUS: lo más freak de los Oscar

Si hay una película rara, friki, visceral y rompedora, esa es Precious. Una película dura como una patada en los putos huevos. Me gusta este año que hayan nominado a diez películas (aunque sigo pensando que todo el pescado ya está vendido) pero Hollywood sigue con esa apuesta fomentada durante los últimos años hacia el cine independiente, al mismo tiempo que equilibra la balanza con otra serie de propuestas más comerciales. Precious, será, quizás, la que menos taquilla vaya a recaudar de las que están nominadas como Mejor Película, pero a fe mía que merece estar donde está y tanto Gabourey Sidibe (Actriz) como Mo´nique (Actriz Secundaria) merecen llevarse la estatuilla.
Historia: Clareece Precious no tiene nada de lo que sentirse dichosa. Es negra, tiene 16 años, vive en Harlem, es analfabeta, tiene un profundo sobrepeso, es madre de una niña con síndrome de Down y está embarazada de su segundo hijo… ambos embarazos fruto de las violaciones reiteradas por parte de su padre. Precious vive con su madre, una mujer amargada que maltrata física y psicológicamente a su hija porque la considera el fruto de todos sus males.
Clareece se evade de la realidad con sus sueños de triunfo y éxito, pero será su incorporación a un colegio del barrio para jóvenes como ella lo que la hará empezar a vislumbrar un futuro mejor.
Crítica: se me hizo difícil de ver la película. No porque sea pesada, sino porque el filme es de esos que te revuelven las tripas en según qué momentos. A la protagonista no le pasa absolutamente nada bueno en toda la película y es muy difícil empatizar con ella. Rodada al estilo documental, a menudo te preguntas si realmente puede haber gente así, pero la triste realidad es que sí. Y si el cine sirve, como vehículo, para mostrarte la vida de personas a las que normalmente no tendrías acceso, Precious debería de ganar esta noche su Oscar aunque fuese sólo por eso. Me imagino que no, que deberá conformarse con haber arrasado en los Independent Spirit Awards, pero el guión, el montaje y (sobre todo) las dos actrices principales deberían de llevárselo de calle. Mo´nique, sobre todo, que interpreta a la madre de la protagonista, llega a unos niveles tan altos de degradación, de insultos, de desprecio… que debe haber sido duro meterse en la piel de semejante personaje.
Curiosidades: en el reparto hay lugar para dos estrellas de la canción: Mariah Carey y Lenny Kravitz. Sorprendentemente, ambos lo hacen bien, en papeles que se alejan de su imagen habitual. No es el único apoyo de “famoseo” que ha tenido la película. Cuando tuvo problemas para su distribución, Oprah Winfrey expresó públicamente que ayudaría a la promoción de la película.
Lo mejor: durante la visita de la asistente social, la madre de Precious se muestra comedida y afligida como una pobre madre y abuela coraje. Cuando la asistente se va, se quita de encima de un empujón a su nieta con síndrome de Down: “¡Quítame a esta hijaputa de encima! (…) Es peor que un animal”. ¿Se puede ser más zorra?
Lo peor: es difícil, aunque lo pretende, que el espectador pueda sentir un mensaje vitalista o de esperanza al final de su visionado.
La frase: piropos de una madre a su hija: “Nadie te quiere, nadie te necesita y eres tan puta que te follas a mi puto hombre. (…) ¡Yo debería haberte abortado, hija de la gran puta!”,













