El mejor libro de la historia
Esta semana murió J.D. Salinger, autor que con un sólo libro: El guardián entre el centeno (The catcher in the rye), está considerado como una leyenda y dicha obra es según muchos críticos, el mejor libro escrito nunca. Por dicha condición, y también porque es un manifiesto para los inadaptados o marginados, queríamos reseñar tanto a su autor como la obra.
Autor: Salinger murió a los 91 años. Nació en 1919 y participó en el desembarco de Normandía, donde 8 de cada 10 soldados de su compañía murieron. También fue de los primeros en llegar a los campos de exterminio nazis. Su padre, inmigrante Polaco, se dedicaba a importar carne y su relación con él fue tan mala que, no sólo se hizo vegetariano, sino que cuando murió, Salinger no acudió al entierro. Siempre tuvo fama de ermitaño, irascible e inaccesible, aunque le gustaba (dicen) perseguir jóvenes, en especial actrices o presentadoras de televisión con las que trataba de ligar gracias a su obra. Se decía que tenía pánico a sacar otro libro por temor a la exposición que pudiera sufrir, pero lo cierto es que no dejó de escribir febrilmente y han quedado varios libros póstumos. El año pasado consiguió evitar que un autor sueco sacase una secuela no oficial de su más conocida novela.

J.D. Salinger, autor
El guardián entre el centeno: Holden Caulfield es un chaval de 16 años que, ante su inminente expulsión, decide abandonar el colegio donde está internado y tomarse unos días para vivir una aventura en Nueva York, donde tratará de tener sexo y acudirá a distintos clubs. Finalmente, se reunirá con su hermana pequeña Phoebe, a la que llevará a pasear por un parque. El título del libro hace referencia a la interpretación que Holden hace de un poema, esgrimiendo que lo que más le gustaría hacer en la vida es ser un guardián en un campo de centeno, que evita que los niños caigan a un precipicio situado cerca.
Crítica: el primer (y único) año que fui a la universidad, no dejaba de escuchar por todas partes referencias a este libro. Tanto es así que me compré una edición y lo leí ansioso. Como habéis podido observar en la sinopsis, si no lo habéis leído, el libro no cuenta nada del otro mundo y me decepcionó un poco. Hay que tener en cuenta que se publicó en 1951 y que en su momento fue muy polémico por su lenguaje provocador y por el modo abierto en que su protagonista hablaba sobre sexo, alcohol y drogas. Pero más allá de eso, el libro sigue vigente por varios motivos. Holden, su protagonista, es un chico que está en esa transición entre la infancia y la adolescencia. Proviene de una familia acomodada que, en su intento por darle la mejor educación posible, lo ha mandado lejos a distintos internados; eso le ha creado un desapego emocional en el que idolatra platónicamente a su hermano mayor y al mismo tiempo no quiere que su hermana pequeña crezca. El mayor mérito del libro es que, al estar contado en primera persona, te transmite esa soledad, esas angustia y ansiedad vitales del jóven, dejándote un poso de amargura y nostalgia con el que cualquiera puede sentirse identificado.

Asesino de Lennon y pinta de friki
Curiosidades: lo quiera o no, hay un motivo que también ha acrecentado a aumentar la leyenda de la novela. Asesinos conocidos como Mark David Chapman (que asesinó a John Lennon en 1980) estaban obsesionados con el libro y lo llevaban encima en el momento de su arresto. No sólo literario, sino a muchos niveles culturales, El guardián entre el centeno ha sido una inspiración. Kevin Smith, en su etapa en Daredevil, hacía que el asesino Bullseye leyese el libro. En la película Conspiración, interpretada por Mel Gibson y Julia Roberts, el protagonista estaba también obsesionado con la obra. En el anime Ghost in the Shell Stand Alone Complex se hace múltiples referencias al libro. Y grupos de música, como Green Day o Guns N Roses tienen canciones inspiradas en la obra.
Para todos aquellos que aún tengan dudas, es una novela corta (se puede leer en un par de días perfectamente) y aunque tiene algunos localismos y referencias a la sociedad americana, es de destacar que su lectura no ha quedado desfasada ni inaccesible para un público no experto. Todo aquel que se haya sentido desplazado en algún momento en su vida debería de leer El guardián entre el centeno, cuanto menos, para darse cuenta de que esa soledad que todos creemos única, la han compartido muchos otros antes.














Este es uno de esos libros que tengo pendientes de leer. Mi madre y hermana, grandes lectoras, me lo empezaron a recomendar cuando tenía 15 años. Siempre que preguntaba: ¿Qué leo?, me respondían: ¡El Guardián entre el centeno, te va ha encantar!. Ha pasado más de una década desde entonces y aún no lo he leido… ups!
Pues ahora tienes la excusa perfecta para volver a leértelo… no la vuelvas a dejar escapar…