El Hombre Sin Sombra (2000)
Tras el fiasco de “Showgirls” y ganar algo de crédito con “Starship Troopers”, el director Paul Verhoeven se embarcó en una nueva adaptación del clásico literario de H.G. Wells. El inicialmente previsto como protagonista, Robert Downey Jr., tuvo que ser sustituido por un Kevin Bacon que volvía a estar de moda con estrenos como el de “El último escalón” (eran los tiempos en que Downey Jr. todavía no se había reformado le arrestaban cada dos por tres). A su lado, Elisabeth Shue (“Leaving Las Vegas”) y Josh Brolin (“Los Goonies”), con una mención especial (lo siento, pero tengo que hacerlo) a la explosiva Rhona Mitra, que hace de la pobre “vecinita” del protagonista y que después me volvería a enamorar en “Boston Legal” (ver crítica). El film ganó un Oscar para unos Efectos Visuales muy sorprendentes y, sobre todo, competentes y duplicó el presupuesto inicial de la cinta. Vamos, todo un éxito.
Argumento: Sebastian es un científico egocéntrico que trabaja en un proyecto secreto del gobierno para volver invisibles a seres vivos. La falta de resultados concluyentes hace que el gobierno no de el visto bueno para las pruebas con humanos, pero Sebastian decidirá probar el suero sobre sí mismo. El experimento tendrá éxito, pero el equipo científico no hallará la forma de revertir el proceso, por lo que Sebastian quedará confinado en un complejo subterráneo y comenzará a explorar las posibilidades de su nuevo estado.
Crítica: para quien esto escribe, un peliculón de ciencia-ficción con una buena caracterización de personajes y un guión bien construido, que sigue todo el proceso por el que el personaje de Kevin Bacon va incrementando su locura hasta llegar al gran clímax final, con grandes recursos de cara al público como el salpicar toda la estancia con bolsas de sangre para descubrir dónde se encuentra éste “Hollow Man” (título original en inglés). Además, la turbada mente del siempre provocador Verhoeven explora las posibilidades del argumento, creando con el espectador un juego “invisible” (nunca mejor dicho) donde fantaseamos con lo que podríamos hacer si tuviérmos la posibilidad de desaparecer, algo con lo que todos hemos soñado alguna vez. Si a ello le sumamos unos buenos efectos especiales y una clara envoltura de blockbuster, lo que nos queda es un vehículo comercial pero nada infantiloide con alguna pincelada de “cine de autor” mezcla de la casa Verhoeven. Muy recomendable.














las he visto.