Desde París Con Amor
No es una gran película. Su trama no tiene sentido. Sus personajes son meros clichés y actúan de forma incoherente. La base del argumento se ha repetido en cientos de películas… Y, pese a todo, Desde París con amor me hizo pasar una hora y media de lo más amena. Livia e insustancial. Serie B de Hollywood, si queréis… pero un producto de puro entretenimiento que se permite el lujo de rodar en una de las ciudades más famosas del mundo, y de contar en su reparto con un John Travolta esperando que le re-descubran una vez más, y un Jonathan Rhys Meyers tratando (como su personaje) de demostrar que puede aspirar a algo más.
Sinopsis: James Reece es un metódico agente del gobierno que trabaja para la embajada y sueña con un ascenso que le permita misiones más importantes. El mismo día que se promete con su novia Caroline, su deseo se hace realidad y le asignan que acompañe a Charlie Wax, un expeditivo agente que llega a París para desarticular una facción terrorista. Ambos se abrirán paso por la ciudad a tiros, entre persecuciones, explosiones y revelaciones inesperadas.
Crítica:
como señalamos en el encabezamiento, el guión no es un derroche de originalidad. Una buddy movie (peli de colegas) a la vieja usanza, donde la gracia está en el choque de caracteres de los personajes de Meyers y un Travolta que vuelve a divertirse de lo lindo. Y aunque la dirección la firma Pierre Morel, la cinta tiene lo mejor y lo peor de las películas de Luc Besson (suya es la idea de la que parte el guión): argumento trivial… pero diversión en estado puro. A destacar la aparición de la sensual Kasia Smutniak, que da vida a la novia del prota. Resumiendo: hay otras muchas películas como Desde París con amor, pero la mayoría tienen el defecto de tomarse demasiado en serio a sí mismas, lo que acaba convirtiéndolas, no sólo en incoherentes, sino en un plomazo aburrido. En cambio, los responsables de la que nos ocupa han decidido saltarse a la torera los límites de la credibilidad… y el producto final gana con el cambio.
Lo mejor: la mayoría de las escenas de acción están bien conseguidas. El tiroteo en el piso franco de los pakistanís, la persecución por los tejados de Caroline o Travolta utilizando un bazooka en plena autopista.
Lo peor: al final, el personaje de Rhys Meyers tendrá que tomar una dura decisión… sin embargo, nada más terminar la película, se mostrará como si nada hubiera pasado.
















