CIVIL WAR: los superhéroes se pegan

El bando Pro-Registro
Hemos decidido, en El Marginado, publicar un artículo en dos partes sobre Civil War, dada su importancia tanto a nivel artístico como editorial dentro de la Marvel reciente; todo un acierto por parte de los responsables de la Casa de las Ideas, que no sólo consiguieron uno de los mejores crossovers de todos los tiempos, sino que trasladaron una problemática actual al terreno de los superhéroes.
Civil War nace a consecuencia de los terribles atentados del 11-S y la paranoia del terrorimo que se implantó en USA a raíz de los terribles atentados que sufrió. A los guionistas se les ocurrió una buena pregunta a raíz de todas las leyes (muchas de las cuales “bordeaban”… o traspasaban literalmente el límite de los Derechos Humanos) que el Gobierno de George W. Bush aprobó para que aquella desgracia no volviese a producirse. La pregunta era: ¿Qué ocurriría si el Gobierno obligase a los superhéroes a restringir sus libertades? Pues está claro: que se desencadenaría una batalla de proporciones épicas.

El Capi, huyendo de forma espectacular
La “excusa” que se utiliza en el cómic para sembrar esta polémica la tenemos en el número 1 de la serie limitada donde se desarrollaba la trama principal de la guerra. Los Nuevos Guerreros, un grupo de jóvenes superhéroes con ganas de fama, participan en un reality muy propio de nuestros tiempos (como los que en su día hicieron la familia Osburne o Britney Spears) donde una cámara les sigue mientras desarrollan su actividad superheróica. La necesidad de tener un buen material para el programa les hace ser impetuosos y arriesgados, y de esta forma atacan a un grupo de supervillanos escondidos en una casa en la población de Stamford. Durante la batalla, Nitro (un maloso que es algo así como una bomba atómica andante) explota en mitad del casco urbano, matando a cientos de civiles inocentes, entre los que se encuentra un autobús repleto de niños. La tragedia, que causa una profunda conmoción social, obliga al Gobierno a crear una ley de Registro para Superhumanos, según la cual todo aquel enmascarado, héroe o villano, deberá dar sus datos públicamente, se entrenará y trabajará para el Estado, igual que policías o bomberos, si no quieren ser perseguidos como criminales.
Héroes como Reed Richards (cuya identidad es pública desde el momento en que obtuvo superpoderes) aprueban el acta y la consideran como algo necesario, pero otros muchos enmascarados, consideran que dicho registro viola sus derechos como ciudadnos y supone un peligro para sus familiares y seres queridos, quienes pasarían a ser objetivo fácil de todo aquel villano que quisiera vengarse de ellos.
De este modo, los Pro-Registro, liderados por Iron Man (quien se siente responsable de lo sucedido en Stamford, al haber permitido que héroes sin experiencia luchasen contra supercriminales), se lanzarán a la caza de la Resistencia organizada por el Capitán América, quienes piensan seguir luchando contra el crimen desde la clandestinidad.
Y esto, como decimos… es sólo el principio. No os perdáis el siguiente artículo, porque avisamos: la historia no hace más que mejorar número a número.















[...] Seguimos (y terminamos) con el post que dedicamos a la macrosaga más importante de los últimos años en Marvel (ver post anterior). [...]